Cuando terminamos de comer, Aaron pidió el postre, que realmente estaba delicioso ya que era de chocolate, mi sabor preferido, mientras estábamos los dos hablando se acercó hasta nuestra mesa una mujer muy guapa, parecía una de esas modelos que salían en las revistas, alta, rubia, con un vestido muy caro y unos zapatos de tacón muy altos y también muy caros, se acercó a Aaron, poniendo esa mujer sus manos en las mejillas de él, apretando sus labios con los de Aaron, mirándolos yo fijamente si