En pocas palabras, después de varios gritos por parte de mi tía y mi renuencia a hablar de algo tan trivial, termine con una sanción de puntos, lo que sea que eso fuese, no había mucho que castigarme al respecto.
Después de un par de minutos salí de aquel lugar con la idea de disculparme con mis amigas, pero, al salir, ya no estaban.
Charly llegó por mí, Aidoneo estaba esperándome al pie de la entrada, portaba mi cartera y un par de libros
—Vamos—me dijo con un asentimiento de cabeza, Charly no