#16: Nora
—¿Quieres recordar cómo se siente? —Su mirada oscura y firme sostuvo la mía—. Solo di la palabra, Muñeca… y te recordaré lo que es la verdadera sumisión.
La oficina parecía más pequeña ahora, el aire más denso; cada respiración que tomaba arrastraba más de su aroma a mis pulmones. Mi corazón latía tan fuerte que lo sentía en la garganta, en las yemas de los dedos, entre las piernas.
—Debería irme —dije, porque era lo correcto, porque era lo que diría una mujer sensata con un anillo en