Si la mujer de tu vida se cruza en tu camino no la dejes es parar, me dijo mi padre cuando yo apenas tenía catorce años. En ese momento lo entendí,pero ahora, en la difícil situación en la que nos ha puesto el destino no me resulta tan fácil mantenerla a mi lado. Además,el destino,o la vida, ya se había reído bastante de mí todos estos años atrás. Observe a Mía, estaba preciosa.
- Tenemos que hablar. - le dije.
- Habla.
- A solas.
- Di lo que tengas que decir. - Dios! esa mujer era extremadament