—¿¡Veré a mi madre!?
—Siéntate por favor.
Habían pasado unas pocas semanas desde el incidente con la diosa del matrimonio. Misma que había estado confinada en su cámara desde entonces. Pero de vez en cuando el palacio tiembla por uno de sus ataques de ira. Muchos han querido calmarla, pero saben que mientras no salga nadie dañado, no pueden hacerla algo a la diosa. Ordenes de su esposo.
Pero luego de unos cuantos juicios donde se me removieron algunos cargos y dieron castigos de servicio comuni