Unos meses han pasado desde el nacimiento de los trillizos. Sebastián es muy celoso con su pequeña princesa, no deja que la miren. Llega del trabajo directo a saludar a sus pequeños.
—Familia, llegué —habla Sebastián desde la puerta. —¡Mi niño llegó! ¡Nana! ¿Cómo ha estado el día en la casa? —pregunta Sebastián con una hermosa sonrisa. —Excelente, mi niño.
—¡Cariño, llegaste! —habla María acercándose a él y dejando un beso en sus labios. —Hola hermosa —le responde Sebastián con una hermosa sonr