Sebastián salió como loco de la sala de juntas, corrió a la oficina, agarró unas pañaleras que tenía por si acaso. Salió como loco directo para el auto, pero después de cinco minutos lo llamó su hermano, que había dejado a María en la empresa; todos se reían de él.
—Sebastián, tranquilo hermano, yo llevo a María al hospital, nos vemos allá para que no te devuelvas tonto —habló Omar riéndose de Sebastián. Llamaron a la familia que los trillizos estaban por nacer, todos corrieron para el hospita