Capítulo 9. No lo entenderías
«¿Me extrañaste, Leviatán?»
El demonio dentro del cuerpo de Dylan gruñó al escuchar las palabras de su hermano menor. Finalmente, había sido tan estúpido como para atraerlo hacia él.
—¿Cómo me has encontrado? —preguntó, mientras Efelios se paseaba delante de él y lo miraba con curiosidad.
Sus ojos rojos brillaban amenazantes.
—Al principio creí que no iba a conseguir encontrar tu rastro, pero luego, no fue tan difícil. Tu poder empezó a descender rápida y considerablemente. Tus barreras cayero