Capítulo 5. Ven, aliméntate.
Astrid terminó por alejarse de la habitación, no quería ver a Dylan y un poco de aire podía ayudarla a despejarse los pensamientos. Todo estaba siendo muy extraño, si continuaba así, iba a perder la cabeza, más de lo que ya lo había hecho. Aceptar a Dylan en su casa era una completa locura; sin embargo, ya no podía echarse atrás.
—Señorita Sheldon —la llamó una de las enfermeras, justo cuando estaba por doblar la esquina del pasillo. Ella se detuvo y se giró.
—¿Sí?
—El doctor ya ha firmado el a