Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo ocho
Un clavo saca al otro
Después de lo que creo que fue una interminable y tortuosa hora, Alana termina. Al mirarme al espejo, apenas puedo reconocerme.
Mis ojos pardos lucen más vivaces y pícaros con el maquillaje en color blanco y gris que me hizo una de las muchachitas que trabaja en el salón.
Mi largo pelo negro azabache fue remplazado por una corta melena de color rubio platino, finalizando con un extrovertido p







