Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa monótona vida de Vanessa cambia con la llegada de un ruso neandertal después de un desafortunado episodio que implica un baño, un malentendido y unas bragas de zanahoria. La atracción surge de inmediato, sin embargo, su prometido está de por medio. Alexandre, conocido como el Rey Ruso o el dueño del mundo, intentará conquistarla a través de los lujos y la apariencia, pero Vanessa es una mujer diferente, no se deja impresionar con facilidad. Entonces, él tendrá que recurrir a la seducción, desatando el deseo, la fantasía y otras emociones desconocidas para ambos. ¿Qué pasará cuando la seducción se convierta en un arma de doble filo?
Ler maisAguardo sentada en la sala de juntas de la empresa O”Brien Corporation, aquella entrevista. Junto a mí, se encuentra Alfred, uno de los abogados de esa empresa. Espero a que llegue el CEO para hacerme la entrevista, ya que necesitaba de una niñera con experiencia.
Por suerte he sido llamada, el día anterior, para que me presente como candidata a aquel puesto. —Señorita Donovan, ¿desea que le traiga agua o algún refresco mientras esperamos al señor O”Brien? —Me preguntó aquel amable hombre. —No gracias, solo estoy algo nerviosa. En estos días, es muy difícil encontrar algún tipo de trabajo — respondí nerviosa, mientras cruzaba los dedos de mi mano. Miré mi reloj varias veces, fijándome en que el tiempo iba pasando muy de prisa y el CEO de aquella empresa no aparecía. Lo que me hizo pensar que tal vez, se había echado para atrás o que ya habría encontrado a alguna niñera y por eso no se presentaba en aquella sala. Aunque también sabía, por mi anterior experiencia como niñera de los Williams, que la gente que tiene mucho dinero, además de ser algo excéntrica disfrutan haciendo esperar a los que trabajan para ellos. En las entrevistas que tuve con anterioridad, tuve que lidiar con personas ricas que tenían obras de arte o decoraciones que se notaba que no tenían mucho valor, aunque las mujeres siempre las vi con joyas y vestidos de las diseñadoras más importantes. Sin embargo, en aquella sala de juntas de uno de los hombres más millonarios del país, le faltaba algo de calor ya que no habían cuadros ni decoraciones de ningún estilo que lo hiciera más acogedor. El abogado que esperaba conmigo al señor O'Brien, me estuvo comentando un poco de cómo el Ceo se hizo famoso y rico, ya que según me dijo, cuando el CEO era tan solo un adolescente recién salido de la Universidad, los productos que utilizaba para la gran Banca, lo habían hecho millonario y sus eficientes fusiones con otros empresarios, lo habían convertido en un gran presidente, así como un excelente ejecutivo y socio de varias empresas importantes. Mas, su éxito no llegó hasta allí, pues logró expandir su empresa en los más importantes mercados de la informática, que es eso a lo que la empresa del CEO se dedicaba. Situándose la empresa O”Brien, en uno de los más imponentes rascacielos de Nueva York. También me comentó Alfred,el abogado, que su cliente tenía treinta y cinco años, y vivía en una zona muy privilegiada del centro de la ciudad con su hijo y sus sirvientes en una casa que él mismo renovó con mucho estilo. Me volví a acomodar en la silla donde estaba sentada, ya que me estaba molestando la falda de tubo que me puse para la entrevista al ser tan estrecha, dejando encima de aquella mesa el currículum que tenía en mis manos. Estaba sudando copiosamente y no quería que se estropeara aquel documento. —Señorita Donovan, no quiero asustarla, pero le debo advertir, que el señor Mario O”Brien, no va a intentar nada por agradarle, pero también le tengo que decir que es un hombre muy apuesto, acostumbrado a ser el centro de atención en todos los eventos, fiestas y reuniones donde se presenta. Las mujeres se le echan encima con solo mover un dedo, si no fuera porque él es demasiado severo y serio, ya que mi cliente habla poco pero es un gran observador. —Me dijo Alfred, haciéndome sentir algo incómoda ya que yo iba a trabajar cuidando a su hijo y no tenía la intención de llevarme al jefe a la cama. De pronto, escuchamos como se abría la puerta de aquella sala. Me incorporé rápidamente, por si era el CEO el que había entrado para saludarlo, pero se acercó un hombre algo joven hacia donde yo estaba ofreciéndome su mano mientras sonreía. —Siento si la he asustado señorita Donovan, me llamo Reed y soy el asistente del señor O”Brien, —Se presentó con una voz algo juvenil— solo he venido para comunicarle que mi jefe llega enseguida —Me dijo sin dejar de sonreír. Volví a sentarme en el sillón donde estaba. —Alfred, la reunión del jefe se ha alargado un poco más de lo esperado —dijo Reed al abogado, mientras dejaba un maletín encima de la mesa Reed abrió su maletín sacando de él unos documentos y varias carpetas con papeles sueltos, dejándolos encima de la mesa enfrente de mí. —Señorita Donovan, tengo aquí mismo un contrato de confidencialidad que podemos ahora repasar mientras esperamos a que el señor O'Brien venga, ¿le parece bien? —Me pregunto. Aunque no me sorprendió, ya que pensé que el CEO sería un hombre algo excéntrico y quería guardar su vida personal asegurándose de que yo no iba a decirle a nadie de lo que vivía en su casa, asegurándose con ese documento confidencial de que no lo haría. Sonreí al señor Reed, ya que no me sorprendió que me hicieran firmar aquel documento, y es que sabía que la gente importante procuraba proteger su identidad ante cualquier evento que le pudiera perjudicar —De acuerdo señor Reed, ¿donde tengo que firmar? — pregunte muy segura de mi misma —-Señorita Donovan, le voy a leer primero las cláusulas, ya que estas, la obliga tanto a usted, como a mi jefe, a mantener en secreto todo lo que en esta reunión se comente, los documentos y toda la información o conversaciones futuras relacionadas con el asunto que les concierne a los dos— Dijo Reed, apoyando sus manos en la mesa mientras nos mirábamos.Capítulo FinalSeducida por el Ruso.Soy buena con las fechas, por lo que sacando cuentas hoy no se cumple un año desde que nos casamos. Si no, un año desde que estuvimos por primera vez. Ese domingo en el que me hizo sentir la mujer más afortunada de este mundo. Ese magnífico día donde concebimos a nuestra pequeña Marie.Lo veo parado en el medio del salón rodeado de luces, velas y un montón de rosas y pétalos de las mismas flores. Todo se encuentra esparcido en el piso. Los muebles han sido sustituidos por una manta y una gran variedad de comida. Supongo que tuvo que improvisar debido al mal tiempo que hay afuera.Porque esto la verdad es como para el jardín, pero le ha quedado de maravilla.Alex carraspea al ver mi silencio. Me he quedado paralizada. Aún no puedo creer que él halla preparado esto y la v
Capítulo cuarenta y dosEn el olvidoLo único que se escucha en la habitación es el sonido de las máquinas que señalan los latidos del corazón de Alexandre. Observo sus ojos cerrados y solo deseo volver a ver esas aguas tormentosas que me admiran todos los días.Según el doctor está fuera de peligro. La bala no tocó ningún órgano, solo que perdió demasiada sangre. Entró y salió sin dejar consecuencias. Por suerte, Dimitri actuó con rapidez debido a que si se hubiera tardado unos minutos más, mi ruso no la cuenta.Entra una de las enfermeras que dejaron a cargo de su cuidado. Revisa los aparatos y el suero. Al terminar me informa que dentro de una hora, Alex debe despertar por la culminación del sedante.—Hola —susurra Hannah cuando entra silencio
Capítulo cuarenta y unoLa mujer de mi vidaAlexandre IvanovDejo a una embravecida Vanessa atrás. Sé que le molesta estar sin hacer nada, pero ya casi la pierdo una vez y no puedo arriesgarme a que pase una segunda. Además, este problema es conmigo. Yo los metí en esto y yo los saco.Selecciono a cuarenta y cinco de mis mejores hombres y las mejores armas. Para mí elijo a mi fiel Glock junto a una AK—47 y una mini ametralladora. Reviso que tengan todas las municiones listas y llevo más de repuesto. A mi lado veo a Dimitri hacer lo mismo y cuando todos nos encontramos listos, partimos hacia la dirección pactada dispuestos en nueve camionetas cuatro por cuatro.En todo el camino no se escucha una voz. Sé que mis hombres al igual que yo saben que vamos directo a una trampa. Iván es viejo en este negocio. Sabe hacer las cosas sin que n
Capitulo cuarentaLa Koroleva de la Mafia RusaUno de mis mayores temores se ha cumplido. Me tocaron a uno de mis niños. Mi ángel, mi pequeño príncipe.Alex se ha ido junto a Dimitri y un montón de hombres. Estoy en ascuas, necesito tener noticias. Necesito saber qué es lo que está sucediendo. Le pregunto al hombre que dejó mi esposo a cargo de nuestra seguridad sobre novedades y solo niega con la cabeza.Me voy a morir con esta espera. Clara y Rebeka se encuentran a mi lado haciéndome compañía. Aún no entiendo cómo pudieron burlar las defensas de mi esposo. Él no deja la seguridad de los niños al azar. Vive al pendiente de ello. Cada día cambia y estudia a los hombres que nos cuidan.Clara me prepara un t&eacu










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