Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo catorce
Fin de la noche y confuso amanecer
—¿Me dejarás conducir algún día este hermoso auto? —le pregunto esperanzada mientras se acerca al coche.
—No —responde de inmediato.
—Anda, di que sí —dejo escapar una voz aguda de niña pequeña—. Porfis, porfis. Dale préstamelo, te juro que te lo cuido. Hasta que no me digas que me lo vas a prestar no voy a parar. Por fav...
—Ya entendí, ¿vale? —







