Tres días después, en una de las zonas urbanas más exclusivas, custodiadas y privilegiadas de las colinas de la ciudad, un camión de mudanzas se detiene frente a los majestuosos portones de hierro forjado de una imponente mansión neoclásica. La madre de Valeria, sosteniendo sus pertenencias personales con un asombro indescriptible reflejado en el rostro, y su hermano Franco observan la magnífica estructura arquitectónica rodeada de jardines perfectamente diseñados que parecen sacados de un cuen