–Toma el teléfono inmediatamente, Valeria –ordena Adrián, haciéndole una señal tajante al ama de llaves para que le entregue el dispositivo satelital en la mano mientras la tensión en el piso subterráneo alcanza un punto de ebullición. – El Consejo de Seguridad Ruso no suele llamar directamente a nadie a menos que estén listos para ejecutar a un líder o para exigir una lealtad absoluta de sangre.
–No voy a titubear frente a esos ancianos, Adrián –responde Valeria, sujetando el aparato con firm