El rugido ensordecedor del motor del helicóptero privado corta el aire denso de la noche mientras la aeronave desciende bruscamente sobre la helipista improvisada en medio de una isla remota, perdida en las coordenadas más oscuras del mapa corporativo. Adrián Volkov desmonta de la cabina con paso firme y dominante, ajustándose la chaqueta del traje oscuro mientras camina hacia la cabaña de madera y piedra donde mantiene recluido a quien alguna vez consideró su hermano de armas. Las aspas de la