Un nuevo día amanecía en la vida de Andrew, pero este no era un día cualquiera. Se despertó con una sensación extraña, como si su cuerpo estuviera adormecido, pero a la vez vibrando con una energía desconocida.
Lentamente, se levantó de la cama y se dirigió al baño. Al mirarse en el espejo, no pudo contener un grito ahogado de sorpresa. La horrible cicatriz que marcaba su rostro desde el accidente había desaparecido por completo. Su piel era suave y tersa, como si nunca hubiera sufrido ninguna