Dos días habían pasado desde el regreso de los prisioneros liberados y había sido un proceso de reconstrucción, sanación y preparación. El segundo equipo de rescate había partido esa mañana, liderado por Tormund esta vez, con cincuenta guerreros para traer de vuelta a los ancianos y cachorros escondidos en las cuevas de Lobo Salvaje.
Artemis los había visto partir con el corazón pesado, pero esperanzado de verlos regresar triunfantes. Esta vez sabían exactamente dónde ir, exactamente qué espera