26. CONFRONTACIÓN
Hacía ya un buen rato que Lyra se había ido, dejándome sumido en la incertidumbre.
Mi mente, inquieta, se dedicó a fabricar escenarios... y la mayoría eran oscuros.
Me dejé caer pesadamente sobre la cama, sabiendo que esta noche no encontraría descanso. No mientras ella siguiera allá fuera, lejos de mí.
Quise seguirla. Estar a su lado, aunque fuera en silencio.
Pero sus palabras habían sido claras: "Necesito estar sola."
Eso fue hace más de una hora.
Me venció la necesidad de sentirla, aunque f