Leandro Mackenzie
Después de una tarde llena de compras, sonrisas y momentos compartidos con Katherine, no podía evitar sonreír de oreja a oreja. Su presencia y la energía magnética que emanaba me tenían encantado. La veía casi como a una hermana, sí, así era. Además, tenía a Danielle, una mujer con la que estaba saliendo y que, por cierto, me había estado llamando sin parar los últimos días, pero yo había estado demasiado distraído para responder. Mi mente estaba ocupada en otras cosas, especi