Katherine Olson
—Katherine, cariño, déjame dormir contigo esta noche. Creo que ese acuerdo que hicimos es absurdo. ¿Cómo vamos a dormir separados justo antes de casarnos? —me reprochó Leandro la noche anterior a la boda, y no pude evitar sonreír.
—Pero si tú lo inventaste, no yo. Ahora tenemos que aguantar hasta mañana —le recordé con una sonrisa juguetona.
Leandro rodó los ojos, rascándose la cabeza con frustración.
—Está bien, pero te voy a extrañar, hasta mañana, pequeña —murmuró, inclinándo