75. MI QUERIDO NIÑO
* * * UNOS MINUTOS ANTES
—Me voy a asegurar de que sufras tanto que tus gritos sangren —le dijo Irina a Dasha, en un momento de valentía.
—No te tengo miedo —Dasha reía mientras Irina era llevada por dos hombres al interior de la cabaña, una cabaña que para Irina, de alguna extraña forma resultó muy familiar y que le causó un poco de dolor de cabeza, parecía que su mente estaba teniendo fuertes flashes de luz que la estaban confundiendo, creyó escuchar el llanto de un bebé y luego el cántico d