Arabella
Saltaron chispas cuando nuestros dedos se tocaron. Una descarga eléctrica me recorrió el brazo, dejándome sin aliento y confundida. No lograba entender la tensión que había entre nosotros.
¿Por qué al mirar fijamente esos ojos negros como la medianoche mi corazón se aceleraba como el de un conejo asustado?
Era difícil explicar lo que estaba pasando. Retiré la mano como si me hubiera quemado, y él hizo lo mismo. El mesero seguía mirándonos con ojos expectantes; su mirada me ponía la pie