106. Cálida bienvenida
Permanezco sentado en el sillón individual de la sala, el gran ventanal de piso a techo cubierto por una gran cortina negra que para mi suerte no permite mirar nada al interior, mi arma descansa en mi mano, con ella golpeo el reposabrazos de piel oscura, el interior de esta casa es pintoresco, lleno de esculturas extrañas y pinturas de paisajes, se desprende un agradable olor a vainilla...y miedo.
La puerta de la entrada se abre, el espectáculo ha comenzado, todo se encuentra en una total oscu