Rous como la arpía y manipuladora que era, intentó confundir a Caleb en ese instante que estaba provocándolo. La sensualidad que estaba manejando era sublime y sus encantos provocaban la caída del más sensato y los reinos mas fuertes.
—Tómame Caleb, deseo que lo nuestro no tenga fin y sea eterno. —le susurró justo al borde del oído mientras sus manos se deslizaban delicadamente hacia su parte media—. ¿Vas a dejar que palabras sin importancia arruinen nuestra relación? ¿Tu me amas verdad? —le pr