Mundo ficciónIniciar sesiónHacia las nueve de la noche ya estaba cansado y durmiéndose de pie. Había sido un día largo para él, así que decidieron volver a casa. No bien Rubén le abrochó el cinturón en el asiento de atrás, se quedó dormido.
—Lo ha pasado muy bien –dijo Emilia—. Muchas gracias por ocuparte de él hoy.
—Es mi hijo, Emilia. Ocuparme de él es un deber, no tienes que agradecerme—. E







