Ahora Rosario es la que tomaría la ventaja y el sartén por el mango, dejando a Júpiter en una situación difícil de asimilar y de afrontar al encontrarse con la vida de sus amigos en juego, sabiendo que a Rosario no le temblaba la mano para actuar de la manera cruel y sin sentimiento que mostraba ante sus víctimas, por lo que se trataría de alguna manera de un juego de poder y de decisiones que salvarían las vidas de uno y acabarían la vida de otros sin importar a quien en específico se refería