Phillip

---- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

POV LORIEL

Abro mis ojos y me veo recostada en un mueble bastante cómodo y cerca había una chimenea que me calentaba con su calor. No entendía qué había sucedido, solo sentía un ligero dolor en el tobillo.

-Dios...

-No debes levantarte aún -señala el viejo hombre que yacía sentado en una silla a mi lado.

-¿Dón... dónde estoy?

-En mi casa. Phillip te trajo; dijo que tropezaste.

-¿Phillip? ¿Quién es Phillip?

-Así que no recuerdas nada... -señala curioso.

-No, no, señor. Ni siquiera sé cómo llegué aquí -susurro al mirarlo.

De repente, me doy cuenta de que una de mis manos tiene una marroca que me sostenía al mueble.

-¿Qué es esto?

-Sé que es exagerado, pero son las normas de Phillip. Entraste a tierra prohibida y no sabe por qué. Si no eres un enemigo, entonces, bajo sus palabras, no eres más que una niña tonta.

-No entiendo... y... no soy una niña tonta. Ya tengo 21.

-Bien, entonces una señorita ingenua -precisa tranquilo; y m regala una tierna sonrisa-. No entiendo cómo sobreviviste a ese bosque siquiera un segundo.

-¿Por qué dice eso? -pregunto sin entender su tono.

-¿Acaso no sabes dónde te metiste?

-En un bosque...

-¿Un bosque? ¿En serio? -sonríe al ponerse de pie-. Vaya, creo que Phillip tiene algo de razón.

-¿En que soy tonta? ¿Y quién es ese Phillip? ¿Qué hago aquí? ¿Por qué mi tobillo está así? -tenía mil preguntas

-Respondiendo a tus preguntas: Sí, fue un poco tonto que entraras a ese bosque sola; dos, no puedo decirte quién es Phillip, no me lo autorizó; tres y cuatro, estás aquí porque Phillip te trajo cuando tropezaste, te lastimaste el tobillo y perdiste la conciencia.

-Entones me ayudó; es un buen hombre.

-Sí, Phillip es un buen hombre.

-¿Es familia de usted?

-No, no es mi familia, pero lo quiero como a un hijo. A él y a su hermano.

-Entiendo. ¿Cuándo vendrá el tal Phillip? No es cómodo estar aprisionada a esto -señalo la marroca; y el tierno anciano sonríe.

De repente, tocan la puerta.

-Debe ser él -señala al levantarse para abrir la puerta. 

Dirijo mi mirada a la entrada en ingresa alguien; y cuando lo miro, solo quedo paralizada. De pronto, reacciono instintivamente cuando aquella mirada ha traspasado hasta mi alma. Pretendo levantarme y huir, pero en lugar de ello, resbalo y caigo, lo cual me provoca mucho dolor.

"Estúpida marroca", pienso y, sin esperarlo, el alto hombre de ojos azules grisáceos está arrodillado a mí.

-¡No! ¡suéltame por favor! ¡déjame ir!

-Tranquila, niña, te lastimaras -señala el anciano, pero no le hago caso.

-Cálmate -interviene de pronto el hombre de mirada azul, de forma muy autoritaria.

Sin pensarlo, me tranquilizo, pero no le quito la mirada de encima para estar alerta a su próximo movimiento.

-No sé quién seas; no me importa. Tampoco sé por qué tratas de huir, pero no pienso detenerme a averiguarlo. Solo quiero que te quedes quieta para que puedas curarte cuanto antes y así respondas a mis preguntas y me expliques qué hacías en ese bosque.

-¿Por qué es tan importante eso? ¿Qué tiene el bosque?

-Nada.

-¿Y por nada me aprisionas? -señalo; y él me mira fijamente.

Su mirada era súper rígida, al igual que sus estos, pero había algo distinto en su forma de ser; era totalmente distinto a como lo fue ayer.

-Por favor, déjame ir -pido lo más serena posible.

-Te irás cuando yo lo ordene. Mientras tanto, pasarás unos días aquí hasta que decida qué hacer contigo. Thomas te dará todo lo que necesites, incluso un nuevo vestido, aunque no tan fino como el que llevas.

-Yo no lo robé

-Nunca dije eso

-Lo dijiste ayer -susurro algo nerviosa al recordar lo malo que fue.

-¿Ayer? ¿Cuándo?

-A la salida de palacio. Te burlaste de... Wi... lliams -me constaba decir su nombre- y de mí. Me dijiste ladrona y me faltaste el respeto. Yo no soy la... amante de nadie -concluyo avergonzada; y él me mira extraño; como si no entendiera nada.

-Ya veo... -es lo único que responde; y se pone de pie-. Regresaré en unos días, Thomas. Espero que para entonces ya pueda caminar.

-¿Eso es todo? ¿No dirá nada más? -pregunto curiosa; y él solo me mira por unos segundos para después, solo irse-. Pero... ¿qué fue eso? -Me quedo completamente confundida mientras Thomas solo sonríe divertido.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP