Al día siguiente, me levantó al punto de las nueve de la mañana, sintiéndome culpable por haber sido tan inocente ante un Carusso, si mi padre se entera de ello seguro que estará muy decepcionado de mí.
Mientras me cambio la pijama pienso que esta experiencia no debe quedar en el olvido, sino que debo aprender de mis errores. No puedo confiar en nadie, al menos no en las palabras de un Carusso por muy esperanzador qué suene.
Me digo a mí misma qué lo mejor sería no mencionarle a nadie mi encuen