Ha hecho tanto calor que mientras cruzo la plaza, las gotas de lluvia comienzan a empapar todo a su paso, pero a pesar de que la gente huye para buscar refugio, la verdad es que yo continuo con mi andar sin importar que mi ropa me humedezcan.
Quiero ocultar en el agua que fluye del cielo, las lágrimas que brotan de mis ojos y cae en mis mejillas, mezclándose con el agua de lluvia. Camino con los puños apretado, con ganas de asesinar a alguien, aunque claramente no puedo hacerlo, esa no soy yo.