—¿Que diablos te ocurre?—protesto mientras que con un fuerte jalón logro zafarme de su agarre.
—Eso mismo te pregunto yo a ti—impugna frunciendo el ceño. Su pregunta no hace mas que molestarme aun mas— ¿Que hacías con un Carusso, sobre todo él?
—Eso a ti que te importa—comienzo a caminar temiendo que Julius nos escuche pelear por su causa— tu no eres un Montteci. No entiendo cual es tu disgusto.
—Me preocupas, Romy—admite, pero por muy intranquilo que se sienta respecto a mis amistades, es