Estefanía Wolsky
Le había dado vueltas una y otra vez a la conversación que había tenido con la mujer a la que había llamado madre por demasiado tiempo. Los nervios me seguían recorriendo aun cuando estaba en la seguridad de mi oficina y me obligué a calmarme porque no quería tener que hacer una visita al psicólogo y tener más cosas que ocultarle a Kadet.
Él no había notado nada extraño en mí durante el almuerzo, pero si seguía de esa forma no dudaba de que encontraría algo malo en mí cuando ll