Estefanía Wolsky
Todo mi cuerpo dolía. Había sido la noche y la mañana más intensa de mi vida y a penas había dormido algo.
Solo un par de horas, tal vez, porque cuando el reloj marcó las cinco de la mañana estaba siendo follada nuevamente por Kadet.
El hombre parecía insaciable, pero no podía culparlo cuando yo misma había estado igual o peor que él durante toda la noche.
Lo dejé tomarme de todas las formas posibles, incluso las que ni siquiera me había imaginado y en todas ella me corría apar