Nuevas esperanzas...
En la mañana se despertó con los ánimos muy altos, llegó al comedor y al ver a su madre y su hija saludó con entusiasmo.
— ¡Buenos días! ¿Cómo estás mamá, Sara?
— ¡Uy, como que tuviste sueños muy gratos anoche! — exclamó su madre sonriente.
—¡ ¡Si mamá, dormí maravillosamente bien!— respondió Tomás.
Carol lo vió con una sonrisa pícara y dijo:
— Creo que necesitas dar algunas explicaciones, me parece que ése ánimo se debe a un perfume de mujer.
— Mamá, no empieces con tus suspicacias— dijo