No te confundas, Renzo...
— ¡ No te confundas Renzo— dijo Sara con terquedad— cuando digo que me dan ganas de matarla es porque se metió entre nosotros, aun no me saco esa espina.
— ¿Y por qué me invitas a subir a tu habitación?—preguntó Renzo algo decepcionado.
— Porque se que te mueres por estar conmigo, eres muy sexual y yo pienso darte lo que deseas— la voz de Sara sonó amarga— sexo, pero amor no, eso murió el día que te vi salir de la casa de esa mujer.
— Aún me guardas rencor Sara— dijo Renzo con tristeza— cada dí