Renzo la miró con admiración, sí que estaba bellísima su prometida.
— Hola, que bonita sorpresa cariño— dijo él— ¡Estás despampanante!
— ¡Gracias! ¿Aceptas mi invitación?— dijo con una sonrisa coqueta.
— Claro, ya estaba por salir, vamos a casa y me doy un baño y nos vamos a donde desees— dijo él.
— ¡Me encanta ese plan!— alabó ella— ya veras que no te arrepentirás de salir conmigo.
Sara recordó el consejo de su padre
«Compra ropa moderna y de acuerdo a tu gusto ya verás como Renzo reacc