Mi vida... comienza.
Carol se quedó mirando a su nieta con cierta preocupación.
— Aclaremos algo mi niña— dijo la abuela— está bien que te guste, pero tienes una cara como si te hubieras comido el mejor postre del mundo, eso me da temor.
— Abuela, no soy ninguna tonta— dijo Sara— que peligro puede haber de que me guste un hombre.
— Muchos hija, eres inexperta, él es más grande, tu estas saliendo del cascarón— dijo Carol— a eso me refiero.
— Convenimos en el punto de mi inexperiencia, pero ya no soy una niña y n