Anna se sentía derrotada, no solamente no había podido lograr nada por su cuenta, si no que se había enamorado del hijo del hombre que más daño le había hecho, y el que más odiaba.
Su plan definitivamente había sido un fracaso, un fracaso total.
_¿Hija? Tienes que comer algo, desde ayer no comes nada, vamos amor, te traje fruta y un vaso de leche.
_No nana, no tengo hambre ¿Sabes que quisiera en estos momentos? Volver a Londres y olvidarme de todo, hacer de cuenta que esto nunca paso.
_Entonce