Natalie no mentía ni exageraba, recordaba perfectamente la sensación que la recorrió, el sentimiento de odio era abrasador se, esparcía por sus venas como un veneno espeso devorando todo a su paso, recordaba la confusión al abrir los ojos y el desear no hacerlo, en verdad deseaba morir y aun así, sentía el amor de Malakai sentado a su lado, viéndola con agonía, entonces lo supo, no podía verlo a los ojos, no cuando el sentir de querer acabar con su propia vida la recorría, quería gritarle que,