—¿Deseas algo de beber?
—No tengo tiempo que perder. ¿Para que me pediste que viniera?
Serena no respondió de inmediato. Aunque a primera vista su madre lucía tan impecable como siempre, si la observaba detenidamente, podía notar algunas marcas en su rostro. Era la primera vez en muchos años que podía decir que aparentaba cada uno de los años que tenía.
—Tenemos una propuesta para ti —dijo, por fin.
—A menos que vayas a retirar los cargos en contra de tu padre, no estoy interesada.
—No soy yo q