—¿Le dijiste que no tienes planeado darle el divorcio?
Vincenzo terminó de arreglarse el corbatín antes de responderle a su hermana.
—¿Qué te hace creer que no se lo daré?
—¿Así que sí la dejarás ir?
No podía ver a su hermana, pero podía apostar que debía lucir confundida.
—¿Tampoco dije eso? Voy a asegurarme de demostrarle que somos el uno para el otro, así ella nunca tendrá que pedirme el divorcio y yo no tendré que enfrentarme a la decisión dejarla ir.
—Estoy tratando de decidir si er