POV de Catalina
El coche me había traído de vuelta a salvo, pero no me sentía a salvo. No realmente. Mis manos todavía temblaban, aunque las mantenía presionadas sobre mi regazo como si pudiera obligarlas a comportarse.
Cada vez que cerraba los ojos, lo veía otra vez.
Alfonso.
El caos.
La forma en que todo cambió en un segundo.
Tragué saliva con dificultad y apoyé la cabeza contra el asiento.
“Respira”, me dije en voz baja. “Solo respira.”
Pero respirar no arreglaba nada.
Cuando el coche finalm