La encontré en el balcón a medianoche, que era donde había estado pasando las noches desde que llegó la invitación a la cumbre, y entendí sin preguntar por qué estaba allí, porque el balcón era el lugar desde donde podía verse la ciudad y la ciudad era aquello contra lo que estábamos a punto de movernos, y observarla era una manera de recordarte lo que existía al otro lado de la operación, que era la vida que ocurriría después de que la cumbre terminara y de que la cosa que yo había mantenido i