Los días pasaron corriendo tan rápido como el mismo viento entre los atardeceres, Angelina tenía cuatro días en casa, sus horas transcurrían entre su habitación, la cocina, recorrer el lugar, y mirar con cara de desconcierto cada una de las personas, por alguna extraña razón que fuese, algo recordaba, pero muy vago sobre Licha, Sheila había estado algunas noches con ella, Horacio parecía buena persona, no recordaba una fiesta de cosechas… ¿En serio ella se había colocado aquel vestido?
Todo era