Las horas pasaron rápidamente en el reloj, junto a las horas los días. Licha abrazaba a Angelina con todas sus fuerzas, se casaría por fin. Era algo que embargaba todo su ser, no estaría sola. Angelina caminaría de la mano del amor.
En la casona en aquel instante las maletas de los Olson estaban en el recibidor, pero antes cumplirían con una promesa a Jake.
Su hijo estaba radiante, sus ojos brillaban, Natalia no ocultaba su felicidad, su vestido azul pastel resaltaba ese día más que el mismo ci