Mundo ficciónIniciar sesiónTodos estaban totalmente indignados por las palabras de la bruja, y la niña más que ninguno, las lagrimitas corrían por sus mejillas, mientras lloraba no con escándalo, sino con un profundo sentimiento que conmovía el corazón más duro, menos el de Graciela. Marino le entregó a Karina a Tara y luego tomó a Katherine, sentándola en su pecho, buscando calmarla.
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