Después de escuchar en silencio todo lo que Alejandro tenía que decir, María respondió con frialdad:
—Alejandro, ya estamos divorciados. Es imposible que vuelva contigo.
—Mis sentimientos por ti se agotaron completamente con tu frialdad y tus torturas día tras día. Hace tiempo que dejé de amarte, así que regresa solo. No te necesito en el resto de mi vida, y tampoco te acompañaré en la tuya.
Estas simples palabras dejaron a Alejandro completamente destrozado.
Con los ojos desorbitados, gritó:
—¡