Durante los meses que María llevaba desaparecida, Alejandro había estado buscándola con desesperación. Siendo un adicto al trabajo que consideraba al Grupo Fernández más importante que su propia vida, por María había dejado todo a un lado, abandonando la empresa y recorriendo el mundo entero en su búsqueda.
Su obsesión por María había llegado a niveles casi delirantes. No escuchaba los consejos de nadie, ignoraba los reproches de sus padres; había renunciado a todo, solo quería verla una vez más