Durante este tiempo, mientras Alejandro casi enloquecía, María disfrutaba de una vida tranquila.
Desconocía que Alejandro la buscaba desesperadamente por todas partes. Había partido su tarjeta SIM en dos y la había tirado, y también había cerrado todas sus cuentas en redes sociales. Por eso, todas aquellas llamadas y mensajes que Alejandro le enviaba... nunca los recibió.
Y tampoco quería recibirlos.
Todo lo anterior había sido como una pesadilla terrible de la que había logrado escapar con toda