—¿Te importa si me tomo un café? —ironizo y lanzo mi bolso al sofá.
Estoy cansada, preocupada y llena de dudas, lo último que necesito ahora es más conflictos o una visita como la suya.
—Estás en tu casa —se mofa —. Por mi no te cortes —añade y viene detrás de mí.
Me quito los zapatos tomando por los tacones y los dejo sobre el suelo del hall, estoy tan cansada que recibir a Claudio ahora no me hace ninguna gracia.
—No me has dicho como entraste —busco en los armarios las cápsulas del café.