¡Dios...Dios!
Me recogen del suelo en un temblor y veo la sangre corriendo a mis pies. Alessio está herido en un brazo y Hillary muerta. No respira y yo no paro de temblar llorando.
—Estás muerto, ruso de mierda —mi ex amenaza y el guardia le apunta a la cabeza —. Dispara ahora porque te aseguro que los dos van a morir a mis propias manos y tú —me mira con odio —..., tú vas a ser degollada mientras te follo.
—Sal ahora mismo de aquí, Moskav —el señor de antes, dulce y amable se hace con la sit